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Jul
22

Emprender – ¿Es para ti?

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Hablando claro [revisado y ampliado]

Emprender es un oficio arriesgado.  Sería una irresponsabilidad por nuestra parte lanzar a miles de personas en este país a desarrollar una carrera como emprendedores sin animarles a preguntarse primero si esa, la de emprender, es una opción válida para ellos.  La pregunta que debe hacerse el futuro emprendedor no es si puede o no hacerlo, sino si, dadas sus metas, recursos o circunstancias, debería hacerlo.  Emprender es siempre una experiencia que te enriquece personal y profesionalmente, pero que también puede arruinarte económica 

[y socialmente]

.  ¿Deberías emprender?

Empecemos por los motivos que tienes para emprender.  Hay un montón de razones equivocadas para poner en marcha una empresa.  Es solo cuestión de probabilidad que te esté moviendo alguna de ellas. Por ejemplo, tener algo que contar en una fiesta no es una buena razón, aunque algunos se dejen impresionar por tu discurso ["Sí, bueno, yo es que soy emprendedor, tengo una empresa de... "]

.  No aguantar a tu jefe tampoco es una buena razón.  Dedicarte a eso que te gusta o que se te da especialmente bien tampoco es una razón acertada, porque como emprendedor tendrás que hacer un poco de todo, incluso poco o muy poco de lo que te gusta.  Ni siquiera verse en el paro desde hace meses es una buena razón para emprender, aunque a veces suponga la única salida a la vista [sí, creo que emprender, auto-emplearse, es una alternativa mejor a la de morirse de asco como desempleado].

Pero hablemos del dinero.  Lamento ser el que te lo diga, pero hoy en día, incluso en esta época de crisis económica sin precedentes, hay muchas oportunidades profesionales trabajando por cuenta ajena que son infinitamente más lucrativas que poner en marcha tu empresa.  Para empezar, buena parte de los emprendedores que conozco acaban con el tiempo trabajando solos, como profesionales libres, o en microempresas, negocios que no pueden o no saben cómo escalar.  Si no creas ‘equity’, tienes un puesto de trabajo que, en la mayor parte de los casos, ni siquiera es un buen empleo: mucho riesgo, poca paga.  Recuerda además que cuando dejas tu empleo dejas mucho más que una nómina: material, equipos, luz, teléfono, internet, tickets restaurante, seguro médico, vacaciones pagadas, por poner sólo unos ejemplos.  Todo eso tendrá que salir de tu bolsillo.

Por el contrario, algunas [varias, podría citar nombres] de las personas que han trabajado para mí cuando ejercía como directivo por cuenta ajena ganan ahora más de 100.000 euros anuales [más beneficios de todo tipo] como asalariados en otras empresas.  Eso es mucho más de lo que ingresan la mayor parte de los emprendedores que conozco, incluyendo aquellos que son propietarios de empresas con 60 empleados que facturan unos 4 millones de euros al año [también podría citar nombres].  Si lo que te mueve es la pasta, es muy probable que emprender no sea el camino más corto, ni desde luego el más seguro, para llegar a ella.  

Continuemos contigo… ¿Quién eres?  Hay rasgos del carácter que influyen de manera decisiva en el éxito o fracaso de una carrera emprendedora.  Por ejemplo, emprender obliga a relacionarse con muchas personas.  Si eres más bien un solitario, emprender te resultará especialmente difícil.  Si tu ego está sobredimensionado, prepárate para sufrir más rechazos que en cualquier otra actividad humana [legal].  Espero que sepas manejarlos.  Como tendrás que manejar a tus empleados, que además de imprescindibles [o precisamente por eso] pueden llegar a ser un auténtico grano en el culo.  Los ‘defectillos’ sin importancia que arrastras desde hace años pueden ser auténticamente mortales si estás emprendiendo.  ¿Tendencia a dejar las cosas para mañana? ¿Despistadillo? ¿Un “poco” desorganizado?  Mal asunto.

Parafraseando a Ortega y Gasset, un emprendedor es él y sus circunstancias, que pueden no ser las más adecuadas.  Si acabas de ser padre, tu mujer está en el paro y tienes una hipoteca por pagar, casi te diría que te lo pienses [es un ejemplo real, de un alumno].  ¿Estás dispuesto a jugarte la educación de tus hijos para poner en marcha tu sueño? Estupendo, pero será mejor que tengas una buena explicación preparada para cuando te pregunten por qué lo hiciste. ¿A quién afectarán tus decisiones? Cuando tienes pareja o familia, emprender no es una decisión que puedas tomar solo.  Desde luego, no sin meditar cuidadosamente las consecuencias.

Dejadme ahora que mencione una obviedad: emprender requiere de recursos.  Si no los tienes o no sabes cómo conseguirlos, si no tienes fácil acceso a ellos o no sabes cómo encontrarlo, si no eres un “hombre de recursos”, literal o figuradamente, probablemente tu aventura no llegue a buen término.  Por cierto que ser un hombre de recursos normalmente implica ser un hombre [o mujer] con “amigos”, cuantos más mejor.  Volveré enseguida sobre esto, pero mientras tanto te remito al párrafo anterior.

Levantar financiación se convierte tarde o temprano en un trabajo [casi] a jornada completa para cualquier emprendedor que quiera hacer crecer su negocio.  Las mejores ideas no consiguen más dinero, ni lo tienen más fácil [de hecho, una idea no vale nada, mejor que lo sepas por mí que no por otro].  El mercado puede ser terriblemente ‘injusto’ con un emprendedor en búsqueda de financiación.  Cuanto más dinero necesitas menos probabilidades habrá de que lo consigas, es como una ley de la naturaleza.  Y tendrás que contar con que el dinero siempre llegará más tarde de lo que creías o necesitabas, mientras que los gastos son siempre mayores de lo que esperabas.  Todo el mundo paga cuando le da la gana, pero tú tendrás que pagar muchos productos o servicios por anticipado, porque no tienes historial crediticio como empresa o sencillamente porque sí, porque eres más pequeño.

Por cierto, si no has conseguido llevar con más o menos cabeza tus finanzas personales, si no eres capaz de resistirte a un capricho, si no sabes ni lo que gastas ni en qué, ni por qué te queda tanto mes cuando se te acaba el sueldo… ¿Hace falta que siga?  Búscate un buen asesor o despídete. Y no olvidemos que el tiempo también es un recurso.  Muchos emprendedores wannabe que conozco pretenden sacar adelante su proyecto al tiempo que permanecen atados a un trabajo por cuenta ajena que les consume la práctica totalidad de las horas que permanecen despiertos.  Sed realistas.

Por último, pero no por ello menos importante, el “a quien conoces” y, más aún, el “quién te conoce” son a menudo más importantes que lo que sabes hacer.  Pesan más 4000 contactos que 4000 libros. Esto es muy difícil de aceptar para algunos de nosotros [a mí me ha llevado casi una década y no estoy seguro de haberlo aprendido del todo].  Construir el tipo de relaciones de confianza que necesitas – con tus socios, proveedores, clientes – requiere de tiempo, tiempo del que a lo mejor no dispones [porque se te acaba la pasta antes].

Ningún emprendedor experto [cito a Saras Sarasvathy] se pone en marcha sin meditar con detenimiento sobre los riesgos a los que se enfrenta ni [esto es importante] sin establecer de antemano un límite a las pérdidas que está dispuesto a sufrir en la persecución de su idea.  Esta es una de las mejores prácticas relacionadas con el emprendizaje que conozco y no permito nunca que un emprendedor al que tutelo se lance sin haber hecho este ejercicio [y alguno más de este tipo].  No te dejes cegar por las historias[probablemente falsas o, en el mejor de los casos, incompletas] de emprendedores de éxito. No importa lo que te cuenten, las ayudas que te ofrezcan, lo fácil que te lo pongan.  Pregúntate si deberías emprender. Y respóndete con sinceridad.

 

Autor: Mario López de Ávila Muñoz on 07/18/2011 

Cursos de informática “Conéctate” online y presencial, la web: www.espanet.net y el blog: www.espanet.net/blog 

1 comment

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  1. Ben Socas says:

    Amalio A. Rey dijo…
    Mario:
    Muy buen post. Un resumen elocuente y didáctico para recomendarlo a cualquiera de mis (pre)emprendedores. Es importante que sopesen todo esto antes de tomar decisiones, así que va directo a mi Delicious.
    Pero permíteme dos matizaciones:
    1) Temo que tanta auto-evaluación lleve a la “parálisis por análisis”. Esto tiene más que ver con los motivos para emprender y las capacidades/habilidades que uno cree que tiene. Las respuestas a esas preguntas pueden cambiar desde la propia acción. He visto muchos casos de gente que empieza a emprender solo por desesperación, moda, curiosidad o alguna de las razones por las que tu no recomiendas emprender, y entonces es cuando descubre que tenía el “bichito”, o que era apto para hacerlo, y entonces ya no lo deja, o por seguir el símil que alguien te planteó aquí, la exposición a la enfermedad, ya la convirtió en crónica. En fin, que este “examen” para decidir no es algo estático, y puede valer la pena no hacerse tantas preguntas, y ponerse manos a la obra: saber si te conviene, probando… ¡¡y ya está!! Después de todo… ¿que se pierde? Pienso que la clave puede estar en la edad, porque si eres joven, nunca fracasas, solo aprendes. Ya con cierta edad hay menos oportunidades para recuperarse y es más posible que se produzcan dramas de los que uno se puede arrepentir. Por terminar te diría esto: “a veces se sabe si nos conviene/queremos ser emprendedores, emprendiendo…”
    2) El segundo tema es mucho más complejo de explicar aquí. Es una “batallita” que tengo hace tiempo con los gestores de incubadoras, y con el sector ortodoxo de los formadores de emprendedores. Tú dices que “Si no creas ‘equity’, tienes un puesto de trabajo que, en la mayor parte de los casos, ni siquiera es un buen empleo: mucho riesgo, poca paga”. Esto se asocia con el famoso mito del escalado. Yo soy crítico con que esa idea se plantee como un dogma. Pienso que se puede ser un “emprendedor feliz” (me gusta el término), sin obsesionarse con el escalado, ni en “crear equities”. Las empresas se crean por una gran variedad de fines, y en mi caso, por ejemplo, me resisto a crecer sin una razón bien justificada, ni hago caso a los cantos del escalado… Como dice el bueno de Julen Iturbe, una cosa es crecer, y otra desarrollarse. Podemos “desarrollarnos” apostando por la calidad, y nadie podrá decirnos que somos menos emprendedores. Y honestamente, he sido siempre más feliz en estructuras pequeñas, contenidas… que en modelos centrados en equities..
    Pues nada, perdona la extensión de mi comentario. Pero es un tema que me interesa..
    un saludo :-)

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